Padres del Pol. 42 y 47 años.
«Nuestro hijo tenía muchas rabietas descontroladas y se enfadaba por cualquier cosa. Siempre le ha costado mucho calmarse y hablar sobre sus emociones. Gracias a la ayuda de la psicóloga hemos aprendido a poner límites y nuevas pautas educativas. Pol ha aprendido a calmarse y controlarse, así como a poder hablar de lo que le ha pasado y qué puede hacer para solucionarlo.»